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Industria de la Construcción

El presente trabajo fue desarrollado por el Equipo de Investigación del Instituto Cuesta Duarte – PITCNT y se enmarca en una serie de estudios que pretenden describir e interpretar la evolución de determinados sectores productivos en el contexto general de la economía uruguaya. 

Estos informes tienen como destinatarios principales a los trabajadores de los sectores estudiados. En este sentido, se pretende contribuir a la discusión estratégica de los sindicatos de referencia y a la mejora de su capacidad de negociación frente a empresarios y gobierno. Se entiende que este tipo de insumos aportan en una coyuntura de reorganización del conjunto del movimiento sindical y de multiplicación de los espacios de participación. De todas formas, estos espacios formales de participación podrán transformarse en espacios efectivos de incidencia política en la medida que pueda desplegarse una mayor capacidad propositiva. Mayo 2011

 

La actividad de la construcción

Uno de los rasgos característicos de la industria de la construcción es su estrecha vinculación con el producto interno bruto (PIB). La actividad de la construcción es prociclíca con el PIB, en el sentido de que se trata de uno de los sectores cuyo nivel de actividad está más estrechamente ligada a la evolución o ciclo que registra el producto nacional. Así, en momentos de auge o crecimiento económico es usual que la actividad de la construcción se expanda; a la vez que la misma tiende a reducirse en momentos de crisis o caídas en la actividad económica nacional. También por las características propias del sector, normalmente estas oscilaciones son mayores a las que registra el PIB y por ende se ve más afectado por los ciclos económicos, contrayéndose en mayor medida cuando cae el producto y también mostrando un mayor dinamismo en los períodos de auge. En el gráfico que sigue, elaborado a partir de los datos que publica el Banco Central (BCU), se registra justamente la evolución del PIB y de la actividad en el sector de la construcción entre los años 1997 y 2010. En el mismo se pueden identificar claramente tres períodos bien diferenciados donde la actividad de la construcción sigue la dinámica de la actividad en general, pero de manera algo más acentuada. Así, tomando el PIB y la actividad de la construcción del año 1997 como una base de 100, se observa un primer período breve de crecimiento económico (1997-1998), un segundo período de crisis económica con caída del producto entre 1999 y 2002, y un tercer período que comienza en el año 2003 de clara expansión de la actividad económica nacional.

En el primer período de crecimiento económico (1997-1998), mientras la economía en promedio se expandió 4,5% en 1998 para comenzar a contraerse en 1999; la industria de la construcción creció 10,3% en 1998 y siguió creciendo en 1999 (2,6%) para empezar la caída un año después que el resto de la economía (en el año 2000).

Al igual que en el primer período pero en el sentido inverso, la actividad de la construcción al igual que el PIB se contrajo por 4 años consecutivos como consecuencia de la crisis económica que tuvo su epicentro en 2002, pero con un año de desfasaje: en la construcción, la caída de la actividad comenzó en el año 2000 y se extendió hasta 2003 mientras que el PIB comenzó a contraerse en el año 1999 y volvió a crecer en 2003. Sin embargo, mientras la retracción de la actividad económica en general fue de 14,7% en los 4 años de caída del PIB, en la construcción la misma alcanzó al 33,2%, contrayéndose tan sólo en el año 2002 un 18,2%.

Características similares se observan en el período de recuperación económica tras la crisis, donde la construcción (por la fuerte caída registrada en los años previos) parte de niveles de actividad más sumergidos que el producto nacional como resultado de la crisis, pero comienza a crecer a partir del año 2004 a tasas más elevadas que la media de la economía. De esta manera, en el quinquenio 2004-2008 el PIB se expandió 37,2% mientras que la construcción alcanzó un crecimiento de 44,4% en los 4 años que van de 2005 a 2008. Esto se puede ver claramente en el gráfico anterior a través de la comparación de las pendientes de ambas curvas. Todo lo anterior determinó que en al año 2008 el sector superara su nivel máximo histórico de actividad previo a la crisis, el cual había sido alcanzado en promedio en el año 1999.

En 2009, tanto la economía en general como la construcción en particular, se vieron afectadas por la crisis financiera internacional, que en Uruguay tuvo impactos moderados en la comparación internacional. No obstante, en el primer trimestre del año se registró una caída en la actividad económica y en el promedio de 2009 se evidenció un enlentecimiento de la actividad económica, que pasó de una tasa de crecimiento promedio anual de 6,5% en los 5 años previos a una de tan sólo 2,6% (si bien la misma es más elevada que el promedio histórico nacional). Esto repercutió igual que en años anteriores en la actividad de la construcción, que también venía creciendo a tasas elevadas y en 2009 se expandió tan sólo 1,4%.

De hecho, la crisis demoró en impactar en el sector de la construcción en comparación con otros sectores de actividad. En el último trimestre de 2008 cuando la economía mundial se contraía y las economías de la región presentaban tasas de crecimiento negativas, algunos sectores industriales vinculados a la exportación comenzaron a resentirse. La economía en su conjunto se contrajo en el primer trimestre de 2009 en relación al trimestre anterior en términos desestacionalizados. Sin embargo, el sector de la construcción comenzó a caer en el segundo trimestre de 2009 y lo hizo por tres trimestres consecutivos hasta fines de 20091. Frente a la emergencia de la crisis, el gobierno decidió no recortar las inversiones planificadas, de manera que por la vía de la inversión pública se apuntalara la actividad, en este caso de la construcción, y contrarrestara al menos en parte la caída de la actividad que provocaría la disminución de la inversión privada. No obstante, las inversiones del sector privado comenzaron a disminuir a medida que avanzaba el año, particularmente en el sector inmobiliario, lo que conjuntamente con la finalización de algunas obras de magnitud (obras de vialidad por concesiones del MTOP y la sexta línea de saneamiento por parte de OSE) condujeron a que el sector se contrayera hasta fin de año.

Es interesante analizar lo sucedido en el año 2010 ya que tras el enlentecimiento registrado en 2009 como consecuencia de la crisis internacional, la actividad económica nacional retomó rápidamente las altas tasas de crecimiento del producto que venía registrando previamente y se expandió a una tasa de 8,5%. Sin embargo, la actividad de la construcción –pese a acelerarse en 2010- no exhibió una recuperación tan fuerte como la de la actividad económica y se expandió 4,3% ese año (tasa significativamente inferior a la que venía registrando previamente). Parece interesante por tanto analizar lo que suceda con la actividad de la construcción en los próximos trimestres para saber si lo sucedido en 2010 (una tasa de expansión significativamente inferior al resto de la economía e inferior también a la que venía registrando el sector previo a 2009) se explica simplemente como rezago del impacto registrado en la actividad económica en 2009 producto de la crisis; o si existen otros factores que estén provocando un enlentecimiento en la actividad del sector, independientemente del dinamismo que pueda seguir registrando la economía.

En materia de participación en la actividad económica global, en el período considerado anteriormente (1997-2010) el peso de la construcción en el PIB osciló entre 4,3% y 7,2%. La menor participación se verificó en el año 2003, último de caída como consecuencia de la crisis para el sector, cuando alcanzó al 4,3%. A partir de ese momento comenzó a crecer ininterrumpidamente hasta alcanzar al 7,2% en 2010 lo que verifica que el crecimiento del sector a partir de ese año ha sido mayor al del PIB, lo que lo ha llevado a incrementar su participación en el mismo.

Los datos que publica el Banco Central sobre las Cuentas Nacionales, permiten analizar la evolución de la Formación Bruta de Capital Fijo, una aproximación a la inversión que se realiza en el país; y dentro de esta separar la inversión que se realiza en la construcción de la que se da en maquinarias y equipos y la destinada al mejoramiento de los cultivos. También permite analizar cómo se divide esa inversión entre el sector público y el privado.

Uno de los factores que explica el dinamismo económico de los últimos años es el crecimiento que ha registrado la inversión, la cual en Uruguay tendió a ubicarse históricamente en niveles mucho más reducidos en términos del PIB. Entre 2005 y 2010 la formación bruta de capital fijo aumentó 67,7% en términos reales y en 2005 representó al 16,5% del PIB, aumentando su participación desde ese momento de manera ininterrumpida hasta 2009 cuando cayó del 21,3% al 19,4% del PIB, para ubicarse en 2010 en el 20,5% del producto. Del total de la formación bruta de capital fijo, el sector público dio cuenta del 26,1% en 2010, porcentaje que aumentó desde el 20,4% que se encontraba en 2005 al 29,5% en 2009 cuando ofició de amortiguador de la caída de la inversión privada.

La construcción explica aproximadamente la mitad de la formación bruta de capital fijo (cifra que osciló entre 55% en 2005 y 47,8% en 2010. Al igual que con la inversión total, dentro de la inversión en construcción, la mayor parte es atribuible al sector privado, aunque en este caso las participaciones son más similares. El peso de la construcción pública en la inversión en construcción total ha ido en aumento entre 2005 y 2010, pasando del 30,5% en 2005 al 44,4% en 2010.

El empleo en el sector La construcción es un sector tradicionalmente considerado como intensivo en mano de obra, de manera que un incremento en la actividad del sector tiene un impacto rápido en el empleo.

Según los datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística, en las poblaciones de más de 5.000 habitantes, la participación del sector en el empleo total pasó de 6,6% en 2004 a 7,5% en 2010; mientras que para el total del país (datos que incluyen también a las poblaciones rurales y de menos de 5000 habitantes, que se relevan desde el año 2006, y donde el sector de la construcción tiene menos participación en el empleo) el peso del empleo en el sector de la construcción pasó de 6,3% en 2006 a 7,3% en 2010. Esto significa que según estimaciones propias elaboradas en base a datos del INE, en el año 2010 en promedio 114.000 personas estuvieron ocupadas en el sector de la construcción.

Esto lo posiciona en el sexto lugar como generador de empleo de la economía, después del comercio, la industria, las actividades primarias, el servicio doméstico y las actividades de intermediación financiera.

En 2009, según estimaciones propias realizadas a partir de los datos del INE, el número de ocupados del sector para el total del país en promedio se ubicó en aproximadamente 105.000 personas, lo que representaría un fuerte crecimiento en el número de ocupados en el sector entre 2009 y 2010 (unos 9.000 puestos de trabajo, que representan un aumento del número de ocupados de 8,5%). Sin embargo, los datos publicados por el BPS arrojan que en el año 2009, el número de puestos de trabajo cotizantes promedio del sector de la construcción fue de aproximadamente 53.000.

Si bien ambas cifras no son enteramente comparables ya que surgen de fuentes diferentes, las mismas revelarían la magnitud del trabajo precario en el sector; el cual ha disminuido de manera importante en los últimos años, pero aún se encuentra en niveles elevados. En 2003 según estimaciones propias realizadas a partir de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) que releva el INE, casi el 75% de los ocupados en la construcción no cotizaban a la seguridad social, cifra que en 2009 pasa a ubicarse levemente por debajo del 50%; siendo el sector donde más aumentó el porcentaje de cotizantes a la seguridad social en relación a los ocupados en el período considerado.

Los salarios en el sector

El gráfico que sigue muestra la evolución del Índice Medio de Salarios Reales del promedio de la economía, del promedio del sector privado, del promedio del sector público y del sector de la construcción. Este índice está construido con base 100 en el año 2003 y en base a la información del INE, la cual es recogida en la Encuesta de Salarios que realiza mensualmente a las empresas.

Lo que se desprende del gráfico es que en el período 2003-2010, el salario real medio de los trabajadores de la construcción creció significativamente por encima del salario real medio de los trabajadores de la economía, y también por encima del salario real medio de los trabajadores del sector privado. En los 7 años que van de 2003 a 2010 el salario real medio de los trabajadores del sector de la construcción se incrementó 40,4%, el promedio de la economía creció 31,1% en igual período y el de los trabajadores privados aumentó 30,4%. Esto se explica en parte porque el salario real del sector comenzó a crecer en 2004 luego de la crisis, mientras que el salario medio real privado cayó levemente en el año 2004 y recién comenzó a recuperarse en 2005; pero el despegue se produce fundamentalmente a partir de 2008 donde se observa que en el gráfico cambia sustancialmente la pendiente de la curva de Salario Real medio del sector de la construcción, volviéndose más empinada que el resto. En efecto, entre 2005 y 2008 la evolución del salario real de la construcción fue similar a la promedio del sector privado y en 2009 y 2010 se despega de los incrementos promedio del sector privado, aumentando en promedio en términos reales 10,1% en 2009 (el promedio de la economía lo hizo a una tasa de 7,3% y el sector privado de 8%) y en 2010 aumenta 5,4%, mientras que la media de la economía lo hace a una tasa de 3,3% y el sector privado a 3,6%.

A pesar de los avances alcanzados en materia salarial, la construcción sigue siendo uno de los sectores donde los salarios en promedio continúan estando en los niveles más sumergidos, luego de las actividades agropecuarias y el promedio de la actividad industrial. Según elaboraciones propias en base a los datos de la ECH, del total de ocupados en la construcción, el 14,1% percibe un salario hora inferior al Salario Mínimo Nacional (SMN); el 9,5% percibe un salario hora que se ubica entre 1 y 1,5 SMN; el 12,6% gana un salario hora de entre 1,5 y 2 SMN; mientras que el 63,9% restantes gana un salario hora superior a 2 SMN. Cuando en lugar de considerar el total de trabajadores del sector, se analiza únicamente a los cotizantes a la seguridad social del sector, estos guarismos pasan a ubicarse en: 7,8% para quienes perciben salarios inferiores a 1 SMN en el valor hora; 4,8% ubican su salario hora entre 1 y 1,5 SMN; 10,8% ganan un salario hora entre 1,5 y 2 SMN. En este caso los trabajadores cotizantes del sector que perciben salarios hora de más de 2 SMN asciende al 76,7%; reforzando la idea de que normalmente los empleos que no cotizan a la seguridad social son de peor calidad, no solamente por la falta de derechos actuales y futuros a los que se ve sometido el trabajador sino también por contar con menores beneficios que los cotizantes (en este caso, menores ingresos en promedio).

1. Comparación respecto a los trimestres inmediatamente anteriores, en términos desestacionalizados.

 

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