IPC de febrero y presiones inflacionarias

Sobre el dato de IPC de febrero y las Presiones Inflacionarias

Los precios al consumo se incrementaron 1,66% en el mes de febrero, acumulando un crecimiento de 9,82% en los últimos 12 meses. Se trata del registro interanual más elevado desde agosto de 2004.

 

Los rubros que mayor incidencia han tenido en la inflación de febrero son Alimentos y bebidas no alcohólicas (rubro que explica 0,65 puntos porcentuales del total mensual), seguido por Muebles, artículos para el hogar y para la conservación de la vivienda (0,27 puntos porcentuales) y Educación (0,16 puntos porcentuales). Algunos de los productos que más han contribuido a la escalada del IPC en este mes son Legumbres y hortalizas (creció 19,12% y aportó 0,50 puntos porcentuales a la inflación total), Servicios domésticos y para el hogar (creció 9,88% aportando 0,20 puntos porcentuales al total) y Restaurantes, cafés y establecimientos similares (creció 1,79% y aportó 0,13 puntos porcentuales al IPC total).

Cuadro I: Ponderaciones de los diferentes rubros que componen el IPC

 

 

Por su parte, en los últimos 12 meses, los rubros que más han aportado al crecimiento de os precios son Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,70 puntos porcentuales), seguido por Vivienda (1,47 puntos porcentuales) y Transporte (1,19 puntos porcentuales). Algunos de los subrubros con mayor impacto en el IPC interanual han sido Restaurantes, cafés y establecimientos similares, Legumbres y hortalizas, Servicios médicos mutuales y colectivos, Pan y cereales y Alquileres.

El crecimiento de los precios de los rubros comercializables internacionalmente (inflación transable) alcanzó un registro de 8,37% en los últimos 12 meses. Por su parte, el incremento promedio de los rubros no comercializables internacionalmente (inflación no transable) superó la barrera de los dos dígitos para ubicarse en 10,75%.

El núcleo de la inflación, medido a través de la evolución de los precios excluyendo los rubros más volátiles y las tarifas administradas (inflación subyacente), se incrementó en su medición interanual 1 punto porcentual, llegando a ser 9,93%.

Con este dato de IPC, sumado a lo que fue el registro del mes de enero, se consolida una situación compleja, de riesgo, con elevadas chances de que en los próximos meses la inflación supere la barrera de los dos dígitos, incluso aunque el gobierno decida tomar medidas. Un crecimiento del IPC de 0,82% en el mes de marzo, provocaría que la inflación interanual se ubicara en el 10%. Un crecimiento del IPC de 0,53% mensual, en los próximos 3 meses también haría que la inflación del último año móvil a mayo supere el 10% (debido a lo que fueron los registros de marzo, abril y mayo de 2012).

De todas maneras, señalar preocupación no significa abonar en el alarmismo sobre la situación de los precios. En definitiva, 10% es apenas un poco más que 9,82%.

La inflación es un fenómeno multi-causal, muy complejo, y por ende, muy difícil de enfrentar. En realidad, combatir el alza de precios, supone implementar políticas económicas antiinflacionarias, lo que supone alinear correctamente, el resto de las políticas macroeconómicas a este objetivo. Tarea nada sencilla, para un país pequeño, abierto y con una matriz productiva agro-exportadora. No se trata, simplemente de llevar adelante medidas de corto plazo, sino todo lo contrario, se debe tratar de implementarse medidas a mediano y largo alcance, es decir de carácter estructural.

Algunas consideraciones de tipo conceptual

La inflación puede analizarse desde distintos planos. Por un lado, es un problema para la economía en su conjunto, en tanto afecta la capacidad de predicción de los agentes económicos (inversores, trabajadores, el gobierno). Por otra parte, también puede entenderse a la inflación como un elemento de la disputa que llevan adelante los distintos grupos y clases sociales por apropiarse de una parte mayor del crecimiento y excedente económico.

Medidas de corto plazo

Algunas políticas que se pueden llevar adelante en el muy corto plazo con el objetivo de evitar que la inflación supere la barrera de los dos dígitos.

• Acuerdos de precios con grandes superficies, agentes comerciales y productivos.

• Rebaja de tarifas controladas por el sector público, no generales sino para sectores específicos. A modo de ejemplo, se podría exonerar el IVA al consumo de energía eléctrica para residencias que tengan un consumo menor de 300 o 400 KWh por mes.

• Exoneración de IVA a los productos de la canasta básica de consumo.

Medidas estructurales

Implica partir de la base que la inflación es un elemento de la disputa que llevan adelante los distintos grupos y clases sociales por apropiarse de una parte mayor del excedente económico, por ende las medidas que pueden tomarse para combatir la inflación de manera estructural no son neutrales.

Las propuestas de las principales cámaras empresariales, son las de siempre: moderación del ritmo de los incrementos salariales reales y reducción del gasto público. Propuestas como esas implican hacer caer el peso de la reducción de la inflación sobre las espaldas de la inmensa mayoría del país, trabajadores y sectores populares que se benefician del gasto público social. Se contradicen además con otros objetivos, como ser la reducción de la desigualdad distributiva y el crecimiento de la producción y el empleo. Un ajuste a nivel salarial, por otra parte, no garantiza una disminución del ritmo de crecimiento de los precios, pudiendo redundar solamente en un aumento de los márgenes de rentabilidad del capital en algunos sectores. Un ajuste a nivel del gasto público social puede comprometer las posibilidades de largo plazo de desarrollo del país, si afecta rubros como la educación, la inversión en infraestructura o ciertas políticas sociales.

En resumen, se trata de políticas regresivas y que pueden no ser efectivas en cuanto a atacar el objetivo que se proponen.

Algunas propuestas de carácter estructural para combatir la inflación que contengan mayor desarrollo, inclusión y justicia social.

• Ley de inclusión financiera con rebaja del IVA (en discusión a nivel parlamentario): una rebaja generalizada en los impuestos al consumo generaría una presión bajista en los precios. 

• Actuar sobre algunas cadenas económicas: en primer lugar, se necesita conocer en profundidad como se conforman los precios en aquellos productos de consumo masivo y de primera necesidad y el papel que juegan los diferentes actores en la cadena. Es posible que en los eslabones donde operen pocos agentes, el margen de rentabilidad de los mismos sea superior al promedio, producto de tener una posición dominante y oligopólica.

• Hacer un seguimiento más riguroso a la suba de precios de algunos productos específicos: atendiendo cuanto es el peso de factores estacionales propiamente y cuanto obedece solamente a fines especulativos, particularmente en aquellos rubros con alto peso en el consumo de los trabajadores y sectores populares.

• Considerar modificaciones tributarias que puedan tener impacto sobre los precios finales, especialmente en los productos con mayor incidencia en la canasta de consumo masivo.

• Estudiar diferentes posibilidades de incentivar el ahorro, de modo, de mitigar las presiones provenientes desde la demanda; aprovechando entre otros, el canal monetario, moderando así los actuales patrones de consumo.

• Fomentar la difusión obligatoria de precios entre los establecimientos comerciales (grandes, medianos y chicos), como mecanismo de coordinación y control ciudadano extendido; propendiendo a reducir las brechas de precio, por acción la especulativa.

Visto 952 veces
Valora este artículo
(0 votos)