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La Masa Salarial entre 1998 y 2010

La desigualdad de ingresos generalmente se analiza a través de la comparación de los ingresos personales de los individuos. Sin embargo, otra de las formas posibles de analizar la desigualdad es a partir de la porción de ingresos apropiada por cada uno de los actores que desarrollan la producción, es decir, qué parte del total de los ingresos generados en una economía queda en manos de los trabajadores, de los propietarios del capital y del Estado. A la suma total de los ingresos captados por los asalariados se le denomina masa salarial y su evolución depende tanto del número total de asalariados como de las remuneraciones que éstos perciben. En este trabajo se analiza la evolución de la porción de masa salarial en el PIB entre 1998 y 2010, lo que permite cuantificar el impacto que tuvo la crisis de 2002 sobre los trabajadores así como el alcance de la recuperación registrada en los últimos años de fuerte crecimiento económico.

 

• Pese a la relevancia de este tipo de enfoques que complementan la mirada centrada en la distribución personal del ingreso, el país no cuenta con información sistemática y actualizada al respecto. Por ello, en este trabajo se recurre a los datos de las Encuestas Continuas de Hogares divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre empleo y salarios, lo que permite comparar la evolución de la masa salarial con la evolución del PIB1

. Cabe acotar que dicha masa salarial refiere exclusivamente a lo que ocurre con los asalariados dependientes.

ANÁLISIS GENERAL

• Durante los primeros años del período de análisis, Uruguay sufrió una severa crisis económica y social que registró su peor momento en 2002 con niveles de desempleo sumamente elevados y una muy fuerte caída del salario real. A partir de mediados de la década el país  comienza a crecer y tanto el empleo como los salarios comienzan a recuperarse particularmente desde 2005 con la reinstalación de los Consejos de Salarios. En el siguiente gráfico (ver gráfico 1) se observa un índice que refleja la evolución de la masa salarial en términos reales. Mientras que entre 1998 y 2003 la masa salarial cae 31%, entre 2003 y 2010 se recupera y logra superar en 16% el nivel de 1998.

 

• Sin embargo, lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos sino en la relación que guarda con la evolución de la producción y el ingreso nacional, ya que esto muestra cuánto de la producción total es apropiada por los trabajadores asalariados. En el siguiente gráfico (ver gráfico 2) se muestra como ha variado el peso de la masa salarial en el PIB2 . Al comienzo del período, entre 1998 y 2000, la masa salarial se mantiene relativamente constante en términos del producto, representando aproximadamente un 34% del PIB. A partir de 2000 y acompañando la crisis, dicha proporción cae sistemáticamente reflejando que la caída de la masa salarial fue muy superior a la caída del producto. Entre 2003 y 2005 se registra la relación masa salarial/PIB más baja del período con niveles próximos a 26%. Finalmente, entre 2006 y 2010 se observa un período que marca cierta recuperación de la masa de ingresos salariales pero que se ubica en niveles de entre 29% y 30% del PIB, notoriamente inferiores a los registrados en 19983

• Si bien en 2009 la masa salarial representó el 31,3% del producto, esa mayor proporción se explica fundamentalmente por la fuerte desaceleración del crecimiento del PIB causada por la crisis internacional.

Sin embargo, en 2010 se retoma el fuerte crecimiento económico y la relación retorna a 30%. Proyectando lo que pueda ocurrir en 2011, si se toman en cuenta tanto los datos ya conocidos como las expectativas para lo que resta del año, es factible que tanto el producto como la masa salarial crezcan aproximadamente un 6%, lo que supondría un nuevo año con una relación masa salarial/PIB próxima al 30%. Por lo tanto, pese al registro de 2009, es posible afirmar que en los últimos años el peso de la masa salarial en el PIB ha logrado cierta recuperación respecto al piso alcanzado en la crisis, pero se encuentra estancado y lejos de los niveles registrados a fines de la década del 90.

• Otra forma de observar el mismo fenómeno es a partir de la comparación de índices de masa salarial y producción con base 100 en 1998 (ver gráfico 3). Mientras en los primeros años ambos indicadores caen de forma similar, entre 2002 y 2005 se produce una mayor caída de la masa salarial que explica el fuerte deterioro de su peso en el PIB. En 2006, la masa salarial crece con mayor intensidad que el producto, pero desde ese año y hasta el final del período la brecha se mantiene prácticamente inalterada, dando cuenta del estancamiento mencionado y de la distancia que aún resta para retornar a los niveles de masa salarial/ PIB previos a la crisis.

• A continuación se analiza brevemente la evolución del resto de los componentes que conforman el ingreso nacional. Por un lado se encuentran los ingresos laborales de los trabajadores independientes que incluyen tanto ingresos correspondientes al trabajo como al capital. Por otro lado, las carencias de información impiden analizar los retornos al capital de forma aislada a los ingresos percibidos por el Estado, por lo que la evolución de ambos conceptos se muestra de forma conjunta.

• En relación a la masa de ingresos laborales de trabajadores no dependientes sobre el PIB, se observa un incremento en los primeros años explicado totalmente por el crecimiento del número de ocupados no dependientes durante la crisis. A partir de 2005 se registra un marcado descenso de la proporción que la ubica por debajo del nivel de 1998. Dicha evolución valida la noción de que el trabajo autónomo y generalmente más precario opera como un “colchón”  en momentos en que las crisis deterioran el empleo formal.

• En cuanto a la evolución de los retornos al capital y los impuestos como proporción del PIB, se observa que la crisis trajo aparejado un importante incremento de este componente que se han mantenido elevado durante los últimos años y que en 2010 presenta su mayor valor próximo al 59%. Considerando que la masa de impuestos en el PIB es un componente relativamente menor, es posible afirmar que la caída en el peso de la masa salarial respecto a los niveles previos a la crisis tiene como contrapartida un incremento de la porción que se apropian los dueños del capital. Esta idea está en sintonía con una de las conclusiones vertidas en el Informe sobre Desarrollo Humano en Uruguay 2008 publicado por el PNUD en el que se afirma que “los períodos de crisis implican una redistribución de los ingresos de los trabajadores hacia los propietarios del capital”.

• En el marco del debate sobre como avanzar hacia la reducción de la desigualdad, la mirada sobre la distribución funcional del ingreso es relevante y debe complementar los enfoques hoy más difundidos centrados en la distribución personal del ingreso. Pese a que los distintos factores productivos no son homogéneos, la cuantificación de la porción del ingreso nacional apropiado por los trabajadores es un elemento central ya que una amplia mayoría de la sociedad vive exclusivamente de los ingresos que obtiene en el mercado de trabajo. 

Sumado a esto, diversos estudios empíricos han mostrado que los salarios presentan una distribución significativamente más equitativa que los retornos al capital, por lo que una mayor participación de la masa salarial se asocia a menores niveles de desigualdad de los ingresos personales.

ANÁLISIS POR TIPO DE OCUPACIÓN

• Una posibilidad que ofrece el análisis de la masa salarial a partir de los datos de las Encuestas de Hogares del INE, es que permite cierta desagregación según algunas características de los asalariados. En este apartado se distingue la evolución de la masa salarial de los Obreros y Empleados por un lado respecto a la evolución de la masa salarial de Gerentes y Profesionales por otro. 

• En el gráfico siguiente (ver gráfico 4)se observa que la masa salarial de Gerentes y Profesionales registró una menor caída relativa durante la crisis y alcanzó un incremento levemente mayor en la etapa más reciente de fuerte crecimiento económico.

De esta forma, mientras en los 12 años analizados la masa salarial de Obreros y Empleados  creció 14%, la masa salarial de Gerentes y Profesionales lo hizo en 25%. Esto se explica tanto por un mayor crecimiento del empleo de esta clase de ocupados como por un mejor desempeño relativo de sus salarios.

• Al analizar ambas masas salariales sobre el PIB se observa que mientras la que corresponde a Gerentes y Profesionales cae un punto porcentual durante la crisis y actualmente se encuentra próxima a los niveles de 1998, la masa salarial de Obreros y Empleados cae desde 27,2% del PIB en 1998 hasta 23,5% en 2010.

Esto permite concluir que han sido los obreros, empleados y trabajadores dependientes menos calificados quienes sufrieron la mayor pérdida de masa salarial en el período analizado, lo que se explica tanto por un menor crecimiento relativo del empleo como por un peor desempeño de sus salarios.

COMENTARIOS FINALES:

• El trabajo mostró que luego de que la relación masa salarial/PIB cayera desde 34% a 26% durante la crisis, posteriormente logra cierta recuperación pero en los últimos 5 años ha tendido a estancarse en valores de entre 29% y 30%. Esto significa que pese al muy bajo desempleo y a los importantes incrementos salariales conquistados a partir de la Negociación Colectiva, el peso de la masa salarial en el PIB no sólo no está aumentando sino que aún se encuentra lejos de alcanzar los niveles anteriores a la crisis. Además, al distinguir entre masa salarial de Gerentes y Profesionales por un lado y la de Obreros y Empleados por otro, se concluye que estos últimos son quienes se encuentran más lejos de alcanzar el nivel de 1998.

• Por lo tanto, además de los necesarios debates en torno a la política tributaria y las políticas sociales que deben seguir contribuyendo a reducir la desigualdad de ingresos, es importante no perder de vista el papel estratégico que juegan el empleo y los salarios en una economía en fuerte expansión. En relación al primero, es claro que el país ha alcanzado tasas de empleo históricamente elevadas y el gran desafío hoy se centra en su calidad.

Por lo tanto, la clave para empujar al alza la masa salarial pasa por una política salarial más agresiva y una mejora en la calidad del empleo, en la medida en que hay una clara asociación entre empleos de mala calidad y bajas remuneraciones. Si bien en los últimos años el empleo y las remuneraciones han registrado un importante crecimiento, el mismo no ha sido suficiente para que masa salarial crezca por encima del ingreso nacional. 

• Sobre este último punto, los lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo en la pasada ronda de Consejos de Salarios tendientes a moderar los aumentos salariales en función del crecimiento del empleo, dificultan la posibilidad de que la porción de masa salarial en el producto retorne a los valores previos a la crisis.

En síntesis:

Mientras la porción de masa salarial en el PIB está estancada y aún se encuentra lejos de recuperar los niveles de 1998, todo indica que los retornos al capital acaparan una porción cada vez más importante del producto. Parte de los esfuerzos por avanzar hacia una sociedad más justa pasan por revertir esta realidad. Teniendo en cuenta que el empleo tiene un margen cada vez más acotado para crecer, es necesario acelerar el crecimiento de los salarios de forma tal que los trabajadores –y en particular aquellos con menores ingresos- logren apropiarse de una mayor porción de la torta. 

Nota Metodológica

La fuente de datos empleada para la obtención de series sobre empleo y salarios fueron las Encuestas Continuas de Hogares desde 1998 a 2010 divulgada por el INE. En relación al empleo, la serie se obtuvo a partir de la suma total de horas trabajadas en la ocupación principal expandidas a la población total. Por su parte, para los salarios se tomó en cuenta la evolución en términos reales del promedio de la suma de sueldos, comisiones, incentivos y horas extras. En base a estas dos series se construyó el Índice de Masa Salarial.

Adicionalmente, a partir de los datos de las Cuentas Nacionales que divulga el Banco Central sobre el PIB y su desagregación según la generación del Ingreso para la economía total, se logró establecer una magnitud del peso relativo de la masa salarial y otros ingresos laborales en el producto para algunos años, lo que permitió contar con una serie completa desde 1998 hasta 2010. Cabe acotar que tanto la masa salarial como la masa de otros ingresos laborales incluyen las contribuciones a la seguridad social efectuadas por los trabajadores.

Para la desagregación de la masa salarial por tipo de ocupación, se recurrió a la variable que desde el año 2000 releva el código según la Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO-88). Considerada a un dígito, los códigos 1 y 2 se identificaron con la categoría Gerentes y Profesionales mientras que el resto de los códigos se incluyeron en la categoría Obreros y Empleados. Para los años 1998 y 1999, en los que el tipo de ocupación se relevaba de acuerdo a la Clasificación COTA 70, se realizó un proceso de armonización de códigos a los efectos de mantener las categorías con las menores variantes posibles.

Diciembre de 2011

 


 

1  Al final del estudio se presenta una breve síntesis sobre los principales aspectos metodológicos.

2  En lugar del PIB, un agregado alternativo que refleja mejor la evolución de los ingresos nacionales es el Ingreso Nacional Bruto Disponible. Sin embargo, considerando que la evolución de la masa salarial sobre uno y otro no presenta variantes significativas y que las conclusiones del trabajo no se ven alteradas, se optó por trabajar con el PIB que es un concepto más conocido.

3  Si bien las metodologías empleadas no son iguales, los resultados presentados en este trabajo son compatibles con los encontrados por Ivone Perazzo, investigadora del Instituto de Economía de la Universidad de la República, quien facilitó algunos materiales relevantes para desarrollar este estudio. También existe compatibilidad con los resultados hallados por el investigador Jorge Notaro del mismo centro de estudios, quien en diversos trabajos ha abordado la problemática de la distribución funcional del ingreso. 

 

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