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Los diezpmilpesistas en 2010

El término diezmilpesista –empleado por algunos medios de prensa en los últimos meses- refiere a los ocupados que ganan menos de $ 10.000 mensuales. 

 

Cuantificación y caracterización según sexo, región de residencia, edad y nivel educativo 

• Pese al importante proceso de recuperación salarial y de los ingresos que se viene registrando en el país durante los últimos años, en 2010 los ocupados que en su ocupación principal no alcanzaron un ingreso líquido mensual de $ 10.000 fueron 813.000, lo que representa un 52,6% del total. Por lo tanto, más de la mitad de los ocupados percibieron menos de $ 10.000 en la mano, lo que configura una clara muestra de lo sumergidas que siguen estando la mayor parte de las remuneraciones en el país.

• Entre la población que no alcanza este nivel de ingreso, un 53% son hombres mientras que el restante 47% son mujeres. A nivel geográfico, el número de diezmilpesistas del interior del país alcanza los 550.000 ocupados, marcando una clara concentración del problema en esta región respecto a las cifras registradas en la capital. Entre las localidades urbanas de menos de 5.000 habitantes y las zonas rurales, la cifra de ocupados con ingresos laborales menores a $ 10.000 se ubica en 166.000, lo que representa un 65% del total de ocupados que viven en esas regiones del país.

• Otro de los colectivos que presenta una fuerte concentración de ocupados con ingresos laborales sumergidos son los jóvenes. De los 215.000 ocupados menores de 25 años, 168.000 perciben menos de $ 10.000 líquidos, indicando que aproximadamente 4 de cada 5 ocupados menores de esa edad integran la categoría de diezmilpesistas.

• Una de las variables más relevantes para caracterizar a este colectivo es el nivel educativo. El procesamiento de los datos permite concluir que los diezmilpesistas presentan una fuerte concentración en los menores niveles educativos: mientras el 37% tiene hasta primaria completa, un 43% no logró concluir el nivel secundario. Por lo tanto, los ocupados con estos ingresos laborales que no alcanzaron a culminar el liceo totalizan 654.000 personas.

• Las cifras observadas en el punto anterior muestran claramente una relación directa entre menores niveles educativos y empleos de mala calidad caracterizados, entre otros problemas, por ingresos laborales demasiado bajos. Por lo tanto, uno de los aspectos centrales para avanzar en términos de desarrollo económico con menor desigualdad pasa por lograr que la población más vulnerable que actualmente asiste al sistema educativo pueda acceder a mejores resultados, lo que indudablemente fortalecerá sus oportunidades futuras.

Características de la ocupación y presencia según sectores de actividad

• En relación a la categoría ocupacional se observa que del total de 813.000 diezmilpesistas, 533.500 son asalariados privados mientras que 216.000 son trabajadores independientes o por cuenta propia. Tal como se observa en el siguiente gráfico, el resto de las categorías laborales presenta niveles significativamente menores.

• Por su parte, la incidencia del fenómeno es significativamente mayor entre los ocupados no registrados a la seguridad social alcanzando una proporción de 75% del total de esa subpoblación. Si bien entre los que están cubiertos por la seguridad social esa proporción cae a 43%, cabe mencionar que la cifra de ocupados que están registrados y perciben menos de $ 10.000 líquidos alcanza los 455.000.

• Entre los asalariados privados y públicos que están registrados a la seguridad social –y por lo tanto sus salarios se determinan fundamentalmente en el marco de la negociación colectiva- el número de diezmilpesistas asciende a 403.500 trabajadores. Por lo tanto, mientras aproximadamente la mitad de la población con estos niveles de ingresos laborales son trabajadores independientes o informales, la otra mitad son asalariados formales cuyas remuneraciones se acuerdan en los Consejos de Salarios. Esto marca claramente que pese a los avances en materia de recuperación salarial conquistados en estos ámbitos, son más de 400.000 los trabajadores que en 2010 no alcanzaban un ingreso líquido superior a los $ 10.000, lo que requiere profundizar los esfuerzos por acelerar el crecimiento salarial de las categorías más sumergidas.

• En función de lo planteado en el punto anterior, resulta claro que esta clase de remuneraciones no solo están vinculadas al trabajo informal o a diversas formas de trabajo independiente en condiciones muy precarias, sino que también tiene una presencia muy importante entre los asalariados formales. Por ello, el combate a los ingresos sumergidos amerita un conjunto de medidas que no solo contemplen la reducción de la informalidad y precariedad laboral sino que también aceleren el crecimiento salarial que se viene registrando a partir de la reinstalación de los Consejos de Salarios.

• Al analizar los diezmilpesistas por sector de actividad, resulta útil considerar dos dimensiones. En primer lugar, en el siguiente gráfico se observa la presencia relativa de ocupados con estos niveles de remuneración dentro de cada sector. Por ejemplo, del total de los ocupados que se desempeñan en el sector primario –agricultura, ganadería y pesca- el 67% percibe remuneraciones líquidas menores a $ 10.000 mientras que el restante 33% percibe un ingreso mayor. Como se observa, el Sector Primario junto con el Comercio, la Industria y la Construcción son los sectores que presentan una mayor proporción relativa de diezmilpesistas. 

En segundo lugar, es ilustrativo mostrar el fenómeno en términos absolutos. En el siguiente cuadro se observa que el total de diezmilpesistas tanto en el Comercio como en los Servicios alcanza a casi 215.000 ocupados, lo que implica que en cada uno de estos sectores dicha cantidad representa aproximadamente un 26% del total.

Ubicación en la distribución del ingreso y el vínculo con la pobreza y la desigualdad

• Como era de esperar, estos ocupados de ingresos laborales sumergidos se concentran con mayor intensidad en la parte baja de la distribución. Por ejemplo, entre los ocupados que pertenecen al 20% más pobre de la población –segmento denominado primer quintil de ingresos- la proporción de diezmilpesistas se ubica en 87%. A medida que vamos avanzando hacia quintiles de ingreso per cápita mayores, la proporción de diezmilpesistas va disminuyendo hasta representar el 17% en el quintil de mayores ingresos. 

• En relación a la pobreza, unos 168.000 diezmilpesistas son pobres mientras que el resto, unos 645.000, tienen un ingreso per cápita del hogar que se encuentra por encima de la línea de pobreza. Entre los ocupados que se encuentran en situación de pobreza, un 86% son diezmilpesistas.

• Este fenómeno está directamente asociado al debate sobre reducir la desigualdad. Por ello, a continuación se presenta una simulación que muestra cómo variaría el Índice de Gini ante un incremento salarial que permita que los ocupados pasaran a percibir un ingreso líquido equivalente a $ 10.000 en su ocupación principal. Antes de presentar los resultados, es necesario aclarar que este ejercicio de simulación es muy limitado ya que no incluye posibles efectos secundarios que un cambio como este podría generar sobre el empleo, la formalidad, la inflación u otras variables relevantes. Sin embargo, es útil a los efectos de ilustrar la dirección en que podría moverse la desigualdad ante un aumento de los ingresos laborales más sumergidos.

En el siguiente cuadro se presentan las variaciones del indicador para tres diferentes escenarios:

I. Un primer escenario en el que el conjunto de los ocupados diezmilpesistas pasarían a percibir una remuneración exactamente de $ 10.000 líquidos (o su equivalente en valor hora).

II. Un segundo escenario en el que solo los ocupados formales pasarían a ganar 10.000 líquidos.

III. Por último, un tercer escenario que se basa en circunscribir esta mejora a los asalariados formales, que son aquellos cuyos ingresos se negocian en los Consejos de Salarios y para quienes sería más factible instrumentar un cambio de esta naturaleza.

Las cifras muestran claramente como en los tres escenarios se produce una caída del indicador que representa una reducción de la desigualdad. Naturalmente, la caída en el primer escenario es la más importante y la del escenario iii) es la menor, pero en todos los casos se observan caídas relativamente importantes que supondrían un avance muy significativo en términos de una menor desigualdad.

• Más allá de las limitaciones mencionadas, el análisis permite concluir de forma contundente que para avanzar en reducir la desigualdad y combatir la pobreza, una de las políticas necesarias pasa por profundizar los avances en materia de incremento salarial de las remuneraciones más sumergidas.

• Por último, resulta interesante vincular esta perspectiva centrada en la distribución y la pobreza con el nivel educativo. Resulta claro como los diezmilpesistas con peores niveles educativos se concentran con mayor énfasis en los hogares más pobres mientras que entre los ocupados con Universidad incompleta o completa, la concentración se produce entre los hogares de mayores ingresos, mostrando que pese a la baja remuneración laboral, estos últimos pertenecen a hogares que cuentan con otros ingresos más importantes.

 

Nota metodológica

La fuente de datos empleada en este trabajo fue la Encuesta Continua de Hogares 2010 divulgada por el Instituto Nacional de Estadística. A partir de la misma y a los efectos de volver comparables las diferentes remuneraciones, se utilizó el ingreso laboral por hora del trabajo principal de la totalidad de los ocupados con la excepción de los miembros del hogar no remunerados. Para estimar los diezmilpesistas, se comparó dicho valor hora con el ingreso por hora que surge de una remuneración mensual de $ 10.000 líquidos. Por lo tanto, en términos estrictos lo que se analiza son aquellos ocupados con un ingreso laboral por hora menor a aquel que se corresponde con una remuneración mensual líquida de $ 10.000 para un trabajador con una jornada de 8 horas diarias.

Los valores monetarios están expresados a precios de noviembre de 2010.  


 

1  El Índice de Gini es un indicador que mide la desigualdad y varía entre 0 y 1. Cuanto más bajo su valor, menores serán los niveles de desigualdad. 

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