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Jueves, 23 Marzo 2017 00:00

Tecnología y Empleo

La negación de lo nuevo no ha estado nunca en la cabeza de nuestros dirigentes. Por el contrario, AEBU ha madurado como sindicato a caballo de los cambios. Y la mejor manera de adaptarse a un mundo vertiginoso es buscar la claridad por debajo de la velocidad. Esa es la razón de la convocatoria de AEBU a destacados técnicos del área económica, de las ciencias de la innovación y al presidente del PIT-CNT para que expusieran sobre la introducción de las nuevas tecnologías en relación con el empleo. 

Bajo esta tónica —y con un alto nivel de coincidencia— se expresaron hoy de mañana en la Sala Camacuá el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (FCEA), Rodrigo Arim; el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira; el socio de CPA-Ferrere, Gabriel Oddone; el presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Fernando Brum, y el secretario del Consejo del Sector Financiero Privado de AEBU, José Iglesias. Algo quedó claro: la frase ‘lo único permanente son los cambios’ cobra más que nunca vigencia y nadie que hoy comience a trabajar puede pensar que el suyo será su empleo de por vida.

Entregamos en esta nota un resumen abreviado de los conceptos allí vertidos y quienes deseen escuchar las intervenciones en su integridad podrán hacerlo conectándose con Radio Camacuá http://www.radiocamacua.uy/

Rodrigo Arim

Hay números que no necesitan comentarios porque lo dicen todo. A ellos acudió el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (FCEA), Rodrigo Arim, cuando hizo la apertura de la mesa dedicada por AEBU a la introducción de la tecnología y sus impactos sobre el empleo: «Hace 400 años se vivía hasta los 40 años y hoy llegamos a los 80», ejemplificó.

«La introducción de la tecnología siempre ha generado niveles de aprensión importantes a lo largo de la historia» —sostuvo el catedrático—, apoyado en ejemplos que arrancaron desde la antigua Roma para llegar la actualidad. También a lo largo de los tiempos «muchos economistas han sostenido la hipótesis del fin del trabajo», explicó Sin embargo, «hoy la humanidad tiene más empleo que hace 100 años», pero ello no impide que, cada tanto «aparezca el fin del trabajo como una nube».

Puesto en el lugar de un trabajador, expresó que «quien sufre la destrucción del trabajo enfrenta un problema vital», pero señaló también la existencia de «múltiples fines del trabajo», observables si se aumenta nuestro campo visual. Para Arim las habilidades individuales de los trabajadores «están siendo puestas en cuestión por el avance tecnológico», como efecto de los cambios en la composición del empleo.

Desde el ángulo de las conquistas laborales, un rasgo preocupante destacado por él es que «la tecnología también implica un incremento de la desigualdad en los trabajos promedio», una circunstancia que no se da, en cambio, «en la cola de arriba»; allí, por el contrario, un selecto grupo de expertos obtiene elevadas remuneraciones.

La aceleración de los cambios y el hecho de que ningún sector esté a salvo frente a ellos llevó a sostener al  disertante que estamos ante «un problema disruptivo que requiere de políticas públicas» para enfrentarlo. Pero ellas «deben proteger al trabajador, no al puesto de trabajo» y debe evitarse «la tentación de proteger puestos y personas, algo que ya lo hemos vivido en Uruguay».

En el marco de una demolición de políticas de Estado obsoletas sostuvo: «Antes se generaba capacitación para los oficios, pero hoy no podemos seguir por ese camino. Hay que construir capacidades críticas que permitan adaptarse al desafío tecnológico».

En igual sentido dio un nuevo paso: «Antes el problema era acceder a la educación secundaria; ahora, el no acceder a los niveles universitarios genera un problema de acceso al trabajo».

Fernando Pereira 

A su turno, el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, consideró a AEBU como un ejemplo de previsión por ser el único gremio que «salió de la crisis del 2002 con pleno empleo». A su entender, ello fue fruto de la capacidad de «anticiparse a las dificultades». Algo similar sucedió con la Caja Bancaria, cuando «si no hacías reforma no tenías caja».

En coincidencia con Rodrigo Arim, entendió que «el movimiento sindical no va a resolver el tema del empleo negándose a los cambios. Si lo hiciéramos nos veríamos como energúmenos y en realidad lo seríamos».

Pereira puso sobre la mesa ejemplos de trabajadores del sector agrícola quienes, merced a los cursos de capacitación profesional, pudieron acceder al manejo de complejas maquinarias y obtener excelentes remuneraciones, situaciones que significan un ejemplo de cómo «readaptarse al mundo del trabajo». Y se trata de hacerlo de manera urgente porque «lamento informarles que las chimeneas de los 60 no van a volver. Hoy el nuevo trabajador va a pasar por nueve, 10 o 15 empleos», enfatizó.  

Esta situación se dará dentro de una dinámica en la que se perderán empleos pero se crearán otros. Para ello citó el célebre libro El fin del trabajo de Jeremy Rifkin, cuya tesis el tiempo demostró que era errónea, opinó.

A partir de casos como el de la caja de un supermercado, donde el consumidor opera directamente con  la máquina, entendió que «el movimiento sindical está desafiado» por esta irrupción y debe «definir qué educación requieren los trabajadores, porque hoy no basta con recibirse de bachiller, sino que el desafío es tener una educación terciaria».

Y para alcanzar este objetivo es necesario dar paso a «un proceso que requiere de padres más preocupados por sus hijos y por las nuevas tecnologías», todo ello en medio de una realidad que muestra a «niños de cinco años con conocimientos más relevantes en algunas áreas que los de sus padres» y «si un niño puede saber más que un adulto tenemos que replantearnos muchas cosas».

¿Qué podemos esperar del movimiento sindical en esta situación? De esta pregunta surgen las primeras líneas de acción propuestas por el dirigente: «El movimiento obrero discute cómo se reparte el mercado de trabajo. Pero el verdadero trabajo está en ocuparse de que los nuevos muchachos se capaciten para ingresar a este mercado». Al respecto citó a los «miles de uruguayos que andan por el mundo construyendo su futuro» en distintos centros de estudio y «el problema será volverlos al país».

Tras ocuparse de los caminos que se abren, los contrastó con fracasadas acciones del pasado: «No puede ser nuestra principal preocupación salvar empresas fundidas, sino crear empresas nuevas». 

Gabriel Oddone

«Pensemos en lo que viene y no en lo que estamos dejando atrás», propuso el socio de CPA-Ferrere, Gabriel Oddone, en coincidencia con Pereira. En esta línea de trabajo aportó un abigarrado conjunto de datos demostrativos del rápido avance de las nuevas tecnologías. Entre ellos destacó la disminución de costos que ellas producen, por ejemplo en la vertical caída del los gastos en materia de almacenamiento de datos  gestada en los últimos 10 años. También citó, como un hecho destinado a cambiar el rumbo del trabajo, «el nacimiento de plataformas capaces de conectar a las personas, como Uber y Airbnb, plataformas que no están en ninguna jurisdicción y eso es lo disruptivo».

Consideró que el nacimiento de estas empresas será creciente en los próximos años y que «su activo más importante es que se desarrollan sin ser propietarias de los autos (Uber) o casas (Airbnb). Esto es disruptivo asociado a la economía».

Apoyado en los números, Oddone mostró la rapidez del proceso que se vive en el mundo del trabajo: «El 52% de las empresas del Fortune  2000 no existe más, el teléfono demoró 50 años en llegar a 50 millones de usuarios y los Angry Birds 35 días».

Con respecto al sistema financiero, el socio de CPA-Ferrere explicó que asistimos a un repliegue de los grandes bancos transnacionales; estos «han desinvertido  y su lugar ha sido ocupado por bancos regionales». Solamente permanecen «allí donde  hay altos niveles de rentabilidad», dijo.

 «Uruguay tiene bajos niveles en este aspecto y se da un aumento de los costos» de las instituciones financieras. A ello se suma la aparición de nuevos competidores de fuera del área bancaria. Pero lo que más se destaca para el economista es que al aumento de los costos regulatorios se agregan los «consumidores, quienes exigen cosas nuevas», el hecho de que «los bancos ofrecen productos obsoletos» y los cambios en el perfil de sus trabajadores.

Sobre la concentración bancaria a nivel local —que a su juicio continuará acrecentándose— estimó que es parte de un fenómeno global al que el país no escapa, porque las instituciones están a la busca de una mayor economía de escala. Ello implica cierre de sucursales y grandes inversiones en tecnología móvil.

Y frente a esta banca así analizada Oddone presenta a los nuevos actores: «Supermercados, retailers con menores costos de estructura». Las fintech, por su lado, «se concentran en los sectores que son los más rentables para los bancos».

En su rápido y profundo recorrido, al final el técnico tuvo también espacio para ocuparse de Caja Bancaria y consideró una deuda para nuestro país el hecho de no haber discutido nuestro «sistema previsional fragmentado y con subsidios cruzados» y estimó que debería tenderse hacia un régimen único.

(Próximamente ampliaremos la cobertura de este evento, con la exposición de los demás participantes).

Fuente: Portal de AEBU

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